jueves, 2 de junio de 2011

Peñarol: resistencia, corazón y fortuna






  Así es señores, el Manya es finalista de la Libertadores. A pesar de haber perdido el partido ante Vélez por 2 a 1, Peñarol se clasificó a la final de la copa Libertadores, gracias al gol de Mier promediando la primera mitad.
   Fue el partido que se esperaba. El local iba a salir a buscar el partido ya que se encontraba en desventaja en la serie y el carbonero iba a proponer esa sólida unidad defensiva que tanto resultado le ha dado. El arranque fue distinto a lo que arrojó como conclusión este encuentro. El equipo comandado por Ricardo Gareca empezó impreciso en los pases, Moralez se tiraba al extremo izquierdo pero no resultaba, Martínez parecía no estar bien y Silva era muy bien marcado por Váldez y G. Rodriguez. Peñarol, en cambio, recuperaba y hacia bien las trancisiones ataque-defensa, aprovechando la velocidad de Martinuccio y los desdoblamientos de Mier y Corujo. Además, el gran trabajo de Freitas en el mediocampo, simplificaba las cosas.
   Sin embargo, el Fortín de Liniers, de a poco fue amigándose con el balón. Las buenas tareas de Augusto Fernández y Papa por las bandas permitieron abrir la cancha, cosa que permitió buscar espacios y descomprimir y evitar la dura defensa uruguaya. También, la entrada de Tobio (por lesión de Cubero) le dió más frescura a la banda derecha, a pesar de que el puesto natural del juvenil sea el de marcador central.
  En el mejor momento del cuadro argentino, llegó el gol Manya: saque largo de Sosa, falla de Ortiz, gran jugada de Martunuccio, que asiste a Mier (solo) y define al primer palo de Barovero, para el 1 a 0. En la jugada, el argentino ex River, manejó a merced el ataque y dió el pase en el momento justo. Error para el conjunto velezano que, tras la falla de Ortiz, obligó a Tobio a cerrarse, dejando solo al autor del gol que estaba sin marca ya que Augusto no cubrió la punta derecha. Luego, quizás en la jugada más linda del partido, le anularon un gol lícito al buerrito Martínez.  Finalizando la primera parte, Tobio empata el partido tras empujar un rebote de Sosa, tras un tiro libre de Moralez.
  En el segundo tiempo, se dió el partido que se esperaba. Vélez salió a buscar los dos goles que le faltaban y Peñarol contrarrestó esos ataques con esa resistencia que lo caracteriza. En esta etapa, apareció la llave del conjunto de Liniers: Juan Manuel Martínez, que comenzó a ganar en el uno contra uno y empezó a lastimar a la defensa rival. A los 22', Martínez asistió, tras un centro de Fernández, de manera perfecta a Silva que puso el 2 a 1. Para destacar el rodeo que hace Silva para sacarse de encima al defensor y quedar solo en el área rival. De ahí en más todo fue empuje del puntero de la liga argentina. A pesar de quedar con uno menos por la expulsión de Ortiz, el burrito intentaba penetrar la defensa manya con su habilidad, Ricky Álvarez (que entro por Moralez en el ST y que no estuvo en su noche) aportaba por el lado derecho y Silva esperaba su oportunidad.
  La jugada del partido: el penal errado por Silva. La mala fortuna en la ejecución hace que el que más propuso en la serie quedé fuera de la final. Son esas cosas que tiene el fútbol y que, como varios dicen, hacen que sean el deporte más lindo del mundo. A pesar de eso, no creo que la clasificación de Peñarol sea injusta. Usó bien sus armas, confirmó sus fortalezas y escondió sus debilidades en una semifinal, que no es poco. ¡Felicitaciones Peñarol!


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