Dedicado para analizar y reflexionar sobre las tácticas y estrategias de juego de equipos de fútbol
domingo, 12 de junio de 2011
TITÁN
Uno agradece ser contempóraneos de estos jugadores y ver lo que generan dentro del campo, pero también no nos damos cuenta en ese momento de lo triste que es cuando se retiran. Esto nos pasó, a la gran mayoría, esta noche, cuando Martín Palermo jugó su último partido en la Bombonera para Boca Juniors. El resultado: empate 1 a 1 con goles de Colazzo (Boca) y Ferreyra (Banfield), por la 18va fecha del Torneo Clausura que deja a los de Falcioni lejos por entrar a la Copa Sudamericana.
Fue un partido relativamente parejo. Boca fue un poquito más, pero hasta ahí. Quedo algo claro, Riquelme es el único capaz de crear fútbol en este equipo. Jugó un muy buen partido, aunque con intermitencias. Asistió, generó juego, fue siempre opción de pase y distribuyó correctamente. Mouche demostró la regularidad que mostró a lo largo del campeonato. Oficiando de 2do delantero, acompañó a Palermo en el ataque y se mostró siempre como opción en los costados. Sin embargo, la figura del partido fue Chavéz, funcionando como volante derecho con llegada y genial en el 1 contra 1, fue lo más peligroso del Xeneize en el partido.
Todo muy lindo hasta aquí pero no hay que dejar de lado el mal momento del trivote Luchetti-Caruzzo-Insaurralde. Jugaron un pésimo partido. Por el lado de los centrales, creo que falta comunicación. Entre ellos no se hablan y los rivales encuentran su punto débil jugando entre ellos -así vino el gol y las jugadas más peligrosas de Banfield-. Descreo que exista determinados jugadores para determinados equipos pero los centrales no han mostrado estar a la altura de Boca. Los laterales (Clemente y Monzón) tampoco jugaron bien, no cierran correctamente y hoy Quinteros y Gómez les ganaron el duelo.
Párrafo aparte para Luchetti que fue el responsable del empate. En el gol de Ferreyra, salta displicente a buscar el balón. Además estuvo inseguro todo el partido y, para colmo, el gol no fue su único error.
Banfield fue un equipo compacto y solidario. Reprochable fue que espero hasta estar en desventaja para atacar. No aprovechó el regalo que es Boca actualmente para beneficio propio.
Del 9 de Oro no hay mucho que agregar. Su juego no es vistoso ni eficaz, eso está claro. Pero si trasladamos lo vistoso y lo eficaz al área, hablamos de uno de los centro forward más grandes que dió nuestro país. Agrego la perseverencia y voluntad contra la adversidad; la épica, algo que le juega a favor; la humildad y la profesionalidad, que son sus máximos aliados para ganarle al fracaso y, por supuesto, su optimismo en el área. Él no buscaba la pelota, la pelota lo buscaba a él. Eso, nos da la frase que mejor lo viste: "Palermo es el optimista del gol". ¡Gracias Martín!
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