Uruguay se clasificó a la semifinal de la Copa América tras derrotar a Argentina por penales 5 a 4. En el tiempo regular empataron 1 a 1 con goles de D. Pérez para los charrúas y de Higuaín para la albiceleste. El martes va con Perú, que derrotó en el suplementario a Colombia 2 a 0.
Fue un partido vibrante. Era el clásico que la gente quería ver y que se esperaba por parte de los dos equipos, Argentina proponiendo y Uruguay disponiendo.
La Celeste jugó con esa identidad que tiene marcada desde sus inicios: Un medio combativo, una defensa férrea y delanteros eficaces y laboriosos. Un 4-4-2, compacto y solidario, donde los jugadores se mueven todos juntos –como una especie de abanico- para cerrar los espacios y presionar al rival. Su funcionamiento y planteo táctico fue sobresaliente ya que se hizo lo planeado para contrarrestar a los argentinos. Primero, corto el circuito Gago-Messi. Ambos jugaron un partido excelente, pero fueron pocas las veces que se asociaron y armaron juego para la albiceleste. Como segundo punto, la tarea de los delanteros fue genial. Suárez jugó un partido formidable. Un jugador pícaro, pillo, que sabe moverse en el frente de ataque, le causó enormes problemas a los centrales argentinos: inventó faltas (el árbitro Amarilla tuvo una pésima actuación), empujó el equipo adelante y generó algunas jugadas de riesgo. Forlán, un escalón más abajo, tuvo una buena actuación. Su falta de gol en la selección le está quitando confianza en los últimos metros, sin embargo fue clave en las pelotas paradas -que Uruguay dominó a piacere en las dos áreas-. Tercero, los medios jugaron un partido perfecto. Es un mediocampo aguerrido, que participa poco en el armado pero se para, releva y cierra de manera excelente. A Ríos y Pérez se dividen el campo, marcan en zona y relevan las subidas de sus compañeros. A. Pereyra y González se desdoblan y participan del ataque, aunque de forma secundaria, para tirar centros y ganar las divididas. Aún así, taparon las salidas de Zabaleta y Zanetti. Por último, y quizás lo más importante, la actuación de Muslera. Fue determinante, tapando pelotas que costaban la eliminación y, además, atajando el penal que marcó la diferencia en la serie.
Lo más flojo fue Cáceres, marcando la punta izquierda, que no cumplió la tarea de frenar a Messi. Mas nunca se lo vió abatido por esa situación y, luego, se redimió con el penal mejor ejecutado de la serie.
Argentina mereció ganar el encuentro. Simplemente porque fue el que propuso. Sin embargo, careció de la falta de definición y sufrió la notable actuación de Muslera. Argentina controló el partido, en cuanto a tenencia del balón pero no fue claro en los últimos 30 metros. Messi, claramente, fue el MEJOR de la cancha. Arrancando de puntero derecho, fue un karma para Cáceres y A. Ríos (cuando entraba por el centro). Sin embargo, en el segundo tiempo se tiró al medio –quizá por la expulsión de Pérez- para tener ventaja numérica en el centro del campo pero no tuvo la explosión del primer tiempo. Higuaín, por su parte, jugó un gran partido; fue el que más entero, fisicamente, terminó el encuentro. Entretuvo a los centrales, se ofreció para el juego e hizo el gol. Mérito suyo en el gol ya que se dió cuenta que Lugano y Victorino marcaban en zona -y no al hombre-, asi que solo se posicionó entre ellos y le marcó el pase a Lio. Agüero, no tuvo un buen partido debido a que el juego se concentro sobre la derecha y, además, tuvo un buen marcaje de M. Pereyra. Gago, tuvo otra destacada actuación. Lo más importante que hizo fue que Messi no se retrase tanto a buscar la pelota. Él, desde el mediocampo, distribuía el balón para el resto de sus compañeros –aunque, como dijimos arriba, los uruguayos cortaron el circuito con Messi-. Desde la expulsión de Mascherano hasta su lesión cumplió la labor de marcar en el medio, dejándole la pelota a Pastore.
Párrafo aparte para los marcadores centrales que tuvieron una pésima actuación. Nunca supieron marcar a Suárez, perdieron todas en las pelotas paradas y se los notaba desconcentrados, como fuera de foco. Son dos grandes centrales, pero en el transucrrir de la copa nunca se los notó amalgamados, es decir, jugando como pareja, algo que en esa posición es primordial.
Argentina otra vez queda afuera de una competencia grande. En lo particular, no me duele los 18 años sin títulos, sino tener que esperar 3 años más para tener la esperanza de ganar un título importante en el que demostramos que no vamos a llegar como favoritos a ganarlo. Solo seremos un rival a respetar. Nada más.


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